COMENTARIO:
El domingo, 30 de mayo de 2.004, ha sido una fecha para no olvidar en el corazón del pueblo ecuatoriano residente en nuestra ciudad de Alfaro.
En la Parroquia de San Miguel, a las 19 horas,
tuvo lugar una eucaristía muy especial. En ella se iba a bendecir la
imagen de la Virgen del Cisne, una de las advocaciones de la Virgen
más querida en Ecuador.
Dicha imagen es una copia de la verdadera Virgen, que está en la ciudad
de Loja (al sur del país).
Los sacerdotes de las parroquias de Alfaro, al ver la devoción que hay en Ecuador hacia la Virgen del Cisne y al observar el crecimiento de la población de este país en nuestra ciudad, decidieron pedir al Padre Roque Grandez, capuchino alfareño residente hace veintidós años en ese precioso país, que se hiciera allí una copia de la Virgen y que la trajera a Alfaro.
Dicho y hecho; la Virgen del Cisne ya tiene su lugar en la Colegiata de San Miguel, junto a la imagen de la Inmaculada, en la capilla contigua a la que está San Ezequiel Moreno.
La ceremonia fue presidida por el Padre Roque, quien contó que la imagen verdadera de la Virgen del Cisne había sido encargada a un escultor español por los habitantes de la provincia de Loja. Cuando la tuvieron en su región, por motivos de gran sequía, se les mandó trasladarse a otras regiones y así lo hicieron con su virgencita. Pero, al llegar al nuevo destino, grandes tormentas y vientos les hicieron ver que la Virgen del Cisne estaba muy bien en su primer lugar y volvieron a él.
La tradición dice que en el mes de noviembre debe llevarse de peregrinación por diversas ciudades del país y tiene que volver a su lugar de origen para los días de su fiesta (el 15 de agosto y el 8 de septiembre), curiosamente coinciden con nuestras fiestas en honor a nuestros Patronos San Roque y San Ezequiel y a nuestra Patrona la Virgen del Burgo (bonitas coincidencias de dos culturas tan parecidas).
Según las costumbres de su país, los ecuatorianos presentes, que fueron bastantes, al acabar la eucaristía, cantaron alrededor de la Virgen del Cisne el himno de su país. Después el párroco de San Miguel, D. Alberto, bendijo la imagen con agua e incienso. Para acabar, un hombre y una mujer, de entre los ecuatorianos asistentes, cogieron a la Virgen y la pusieron en el lugar citado anteriormente. Unas oraciones a la Virgen y unas estampitas de diferentes tamaños a todos los asistentes cerraron este sencillo y, a la vez, emotivo acto. Después los fieles a la nueva imagen fueron a tocarla con gran devoción, a hacerle sus peticiones y ruegos, a darle gracias,...
Una celebración que hizo que los fieles alfareños se unieran con los fieles ecuatorianos en un día histórico para ellos en Alfaro. Unión de dos culturas similares en una casa que es la misma para todos los cristianos, sean del país que sean, del color que sean, de las ideas que sean,... Esta casa es la Iglesia de Jesús.
Felicidades a nuestros conciudadanos
ecuatorianos y que la Virgen del Cisne les ayude.