Representantes de la Pastoral de los Colegios del Amor Misericordioso en toda
España pudimos disfrutar de este encuentro anual, en el que además
de compartir muchas ideas y proyectos podemos ampliar y mejorar nuestra formación
en este bonito campo que es la Pastoral.
Dicho encuentro fue en la casa de los Hermanos Maristas en Burgos, un lugar precioso y muy acogedor en el que fuimos muy bien tratados y en el que pudimos desarrollar nuestras actividades en un clima de tranquilidad y buena armonía.
Llegamos a Burgos el 24 de marzo y fue tiempo de ponernos al día con los demás compañeros y compañeras del Amor Misericordioso. Al día siguiente, 25 de marzo, comenzamos con una celebración en la cual se dio una idea muy importante que marcaría el encuentro: “Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse”.
Después de la celebración empezamos nuestro trabajo, el cual duraría todo el día, ya que nuestro conferenciante es un trabajador nato lleno de ilusión y sabiduría. El salesiano Alfonso Francia, autor de gran cantidad de libros, nos deleitó con sus ideas de la educación en valores cristianos y su aplicación en el aula. Lo hizo de una manera muy amena ya que nos explicó muchas dinámicas de grupo para hacer desde pequeños hasta mayores en nuestras clases de tutoría, y las aplicó con nosotros; así pudimos darnos cuenta de los objetivos y de los resultados que se pretenden con estas actividades. Alfonso nos ayudó a potenciar nuestra creatividad como educadores con una metodología grupal y dinámica haciéndonos ver la importancia de los valores humanos en la vida, en la sociedad y en la educación.
El domingo, 26 de marzo, la Hermana del Amor Misericordioso Ana María Bilbao fue la encargada de recordarnos y ampliarnos los valores que se desprenden de las ideas pedagógicas de nuestra fundadora, la Madre Esperanza. Fue una conferencia muy completa en la que mediante una presentación en powerpoint pudimos repasar las ideas que Madre Esperanza tenía de la educación y de los valores principales que quería en los educadores y educadoras de sus colegios: amor, alegría y ejemplo.
Para finalizar un paseo por los alrededores y una Eucaristía conjunta.
En resumen, unos días muy tranquilos compartiendo experiencias con otros compañeros de esta gran familia del Amor Misericordioso y preparándonos mejor, gracias a estos estupendos ponentes, para un reto diario: llevar la Pastoral lo mejor posible en nuestros colegios ayudando a la mejor formación de nuestros jóvenes con ilusión, esfuerzo y trabajo conjunto.
PASTORAL AMOR MISERICORDIOSO