Revuelo
en el Colegio; parece que el eclipse no sólo pone nerviosos a los animales,
sino también a los racionales, porque los niños estaban alborotados.
No es de extrañar, nadie se quiso perder la oportunidad de ver el eclipse
de sol (parcial en nuestra tierra) porque habían oido por la tele que
hasta dentro de más de veinte años no iban a poder ver otro.
Los profesores preparamos tapas de cartón
donde incrustamos cristales de soldador del número 14
(la mejor protección para los ojos) y también proyectamos
el eclipse en una cartulina blanca a través de un telescopio apuntando
al Sol.
Se realizaron proyecciones de animaciones para
ver cómo se produce un eclipse, cómo lo iban a ver en otros lugares,
qué tipos hay, cómo hay que mirarlos... Un día muy aprovechado,
ya que todo el alumnado del colegio pasó por el improvisado laboratorio.
Estas cosas son de las que no se olvidan jamás.