En época romana cortaba el cauce del río Alhama; ahora está reducida a una parte mínima de la obra original, pero que permite cierto acercamiento a lo que era en su época original.
Un potente muro era el encargado de soportar los empujes del agua y evitar sus filtraciones. El muro estaba provisto de un núcleo de hormigón, de aproximadamente dos metros de anchura, compuesto de cantos rodados y argamasa de cal que, en la cara que debía soportar el agua, fue revestido de sillares perfectamente ajustados y sellados para segurar su máxima estanqueidad.


Este muro se asentaba directamente sobre una capa de arcilla, lo que seguramente sería responsable de que se fracturara y arruinase.
La finalidad de esta presa era la regulación del caudal del río y servir de captación para riego.