
ALREDEDOR DE LA HOGUERA (2/7)
Premio de Cuentos "Ciudad de Alfaro" en 1996
PREAMBULO
Por Santa Cecilia,
a paso de gallina;
por San Antón,
a paso de lechón.
Así dice el refranero local cuando se quiere señalar la mayor
permanencia de luz a lo largo del día; desde la festividad de los músicos
se siente que el Sol permanece cada vez menos tiempo en el firmamento, hasta
llegar al día de Navidad (el más corto del año).
A partir del 17 de Enero, festividad de San Antón, se percibe que la
jornada alarga y se metaforiza con ese "a paso de lechón".
Este Santo, San Antón, se esculpe y pinta con un cerdo a sus pies;
la leyenda cuenta que: " una jabalina, viendo atacados de ceguera a todos
sus hijos, corrió instintivamente con ellos a los pies de San Antonio,
suplicándole a su manera que tuviera con ellos compasión. Movido
a piedad, por su intercesión recobraron la vista los jabatos, y la
excelente madre, llena de gratitud, nunca quiso ya separarse de él.
Los escultores y pintores, para inmortalizar esta prueba de bondad, lo pintan
siempre acompañado de la jabalina agradecida. Dado el parentesco que
existe entre cerdos y jabalíes, no extrañar que se haya introducido
tal confusión en la escultura y pintura del animal."
En la noche del dieciseis de Enero, es costumbre, en el pueblo de Alfaro (y en muchos otros), encender hogueras en honor a San Antonio Abad o San Antonio el Grande, recordando, quizás, la gran obra que los Antonianos hicieron atendiendo a personas enfermas de lepra. Esta lepra también se la llamaba fuego sacro de San Antón, seguramente por que comenzaba por un ardor abrasador en el cuerpo del que la padecía. Todo aquél que moría aquejado de este mal, se le arrojaba sobre enormes piras junto a todas sus pertenencias; así se evitaba su propagación.
Antaño, la hoguera más importante era la que se hacía en la Placeta de San Francisco pero, una vez embaldosada, dejó su lugar a la imponente fogata de la Plaza Planillo.
La hoguera siempre ha
movido a contar historias extrañas, de hechos que los narradores pasan
de boca en boca y aseguran son ciertos. Este es el relato de una noche del
16 de Enero, en la que yo estaba presente como oyente, fascinado por misteriosos
acontecimientos acaecidos en Alfaro no hace muchos años: