ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD

Puesto que la diversidad es un hecho inherente al desa­rrollo humano, la educación escolar que deseamos impartir tenderá a asegurar un equilibrio entre la comprensividad del currículo, de aplicación general, y la innegable diversidad de los alumnos, cuya exigencia didáctica es la personalización del proceso educativo.

             La adaptación curricular es la singularización del proceso enseñanza/ aprendizaje, en cualquiera de sus fases, a la capacidad y madurez del alumno.

            La respuesta a la diversidad del alumnado la daremos mediante adaptaciones de todos o de alguno de estos aspectos: de los contenidos —reduciendo su extensión o profundidad—; de los objetivos —seleccionando los más importantes—; de la metodología —acomodando el ritmo al del alumno—; de los

recursos —seleccionando los más adecuados—; del tiempo «didáctico» —ampliando el tiempo previsto para algunos aprendizajes—; de la organización —didáctica para facilitar la atención a los más lentos—; de las actividades —que presenten grados de dificultad superable—; de los criterios de evaluación —acercándonos al rendimiento satisfactorio—; de los agrupamientos, etc.